lunes, 10 de agosto de 2015

Al muchacho de los ojos inolvidables

A J. L. por ayudarme a entender “I Want To Hold Your Hand”
“De sol a sol te tengo presente, me he enamorado de repente...” Salserin

¿Recuerdas amor aquellos días? Sí, que días no. Aun la tierra no te cubría el cuerpo y yo apenas empezaba a entender tus ojos negros. Jugar maules frente a la casa y atender dos horas la pulpería eran las cosas más entretenidas en ese entonces, hasta que apareciste (siempre te confesé que te note hasta una semana después de mi cumpleaños 14, a pesar que decías tener tiempo llegando a pasarte el rato frente a mi casa), las cosas nacen sin tener mucho sentido, no es que nada de lo que nos siguió llego a cruzársenos por la cabeza, de repente ya la razón por la que llegabas cambio, ya no era ella sino nosotros, las tardes de shores cuadriculados, manos enlazadas, bicicletas, la música en el walkman, tu edad falsa y mi inmadurez, tu historia y el tratar de entender porque eras lo que serás siempre para mí, vos entrando a escondidas a mi casa, los juegos en el mueble, tus besos y mi primer beso, el camino del colegio a la casa y tu sonrisa, si, esa tu sonrisa, mientras de sol a sol cantábamos (muy desafinados) nuestra canción por estas calles ahora tan llenas de ausencia.

A veces escucho tu voz en mi cabeza, recuerdas la frase del big bang: “Estoy loco, sí, pero por usted”, la interrupción de mi padre seguida de la sonrisa de boba que no pude sacarme del rostro por tres semanas (O más);  la primera pelea que nos duró un día y una reconciliación de cuatro horas sin soltarnos las manos con besos a través de la ventana.

¿Cuándo fue que te venció el deber? Es que me es imposible recordarte sin ternura, y sé que la vida se puso fuerte, ya nos habíamos poblado de distancias, quise quedarme pero me fui, quise que te quedaras pero corriste, no fue suficiente el juego de bobos,  la sonrisa que aniquilo sueños  ya no eras vos, no creo que hayas sido vos, manos llenas de pólvora y lamentos.


Me pregunto si en la nota del periódico sobre tu partida mencionaban las cosas importantes: La forma en que mirabas el infinito como quien todavía tiene cenizas de sueños dentro de sí, la suavidad de tus manos, los chocoyos cuando reías sin defensa de chico duro, el sonido de tu voz cuando te quebrabas por la angustia de lo ineludible, el olor a Calvin Klein que siempre me remontará a tu piel, toda la ternura que escondías y soltabas de vez en cuando ante la torre que llamábamos ciudad de luz, tu forma de esperar que saliera la primera estrella en el firmamento tomando mi mano a escondidas, no creo que pudieran describirte, por eso me niego a leer la nota, a ver tu fotografía de cuerpo lleno de plomo, de estadística hondureña, me niego a llorarte, a visitar tu tumba porque yo te recuerdo como el chico que llego a salvarme de las ñolas de un mal partido de maules, el que sonreía mientras me miraba con ese brillo inexplicable, así quiero recordarte incluso ahora que sé seguiste fielmente lo irremediable, muchacho de duabilidades.

lunes, 18 de mayo de 2015

Dedos temblando

"¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?" Vincent Van Gogh

Bueno, esto no sé exactamente qué es, digamos que voy a intentar compartir por este medio mis experimentos en la narrativa, debo advertir al vacío (ya que no tengo lectoras ni lectores jaja) que soy distraída e indisciplinada, no es que me enorgullezcan esas características pero es por si dejo de escribir por aquí de repente, si no solo vean mi otro blog de poesía y sabrán de que hablo, en fin.
Esto lo hago con todo el miedo del mundo, pero me pregunte ¿por qué no?